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Cuando me escapo, me escapo en moto
feb 26

Si asocio el concepto de libertad a una Harley Davidson, está claro que no descubriré nada nuevo. Sin embargo, cada vez que uno se monta en una obra de arte sobre ruedas como lo son las Harley Davidson, tiene la sensación de que la libertad se reinventa. Sí, Easy Rider fue un alegato a la libertad que marcó toda una época e incluso una forma de hacer cine, aunque – cabe decirlo – actores como Peter Fonda y Dennis Hopper ayudan, claro. Una road movie en toda regla en un momento cuando se estaban asentando las bases del género en el cine. Incluso se considera que esas chopper (Harley Davidson modelo 1969) han contribuido a lo que se conoció posteriormente como la “hotbed of pop culture”, puesto que estamos hablando de hace unos 43 años.
La modelo conocida como Easy Rider es una panhead de cuatro tiempos en V, refrigerada por aire con 60hp a 6000 rpm, una transmisión de cuatro velocidades y una horquilla larga sobre una suspensión rígida en la parte trasera. Una verdadera joya capaz de proveer de romanticismo a horas y horas de carretera  y donde los compromisos quedan fuera de juego. En realidad esto nos lleva al mensaje en la intrahistoria profunda de la película, cuando de forma gratuita un camionero pone fin a lo que es en realidad un espejo para éste, es decir, un profundo cuestionamiento de su forma de vida completamente encorsetada, estancada y triste. La libertad intensa y sublime sobre la Harley Davidson supone una revolución en muchos sentidos pero especialmente en el cuestionamiento de ciertas formas de vida sobretodo visto desde el punto de vista de la alteridad, puesto que tal como se muestra en la película, el famoso dicho “vive y deja vivir” también viaja en las alforjas de esta extraordinaria máquina sobre ruedas. Easy Rider, una película que hay que volver a ver cada cierto tiempo, especialmente ahora con los tiempos que corren cuando mercados financieros y política se han convertido en la más absoluta y terrible especulación y corrupción disfrazadas bajo el nombre democracia como el camionero y su escopeta al final de la película.
No es difícil trazar una línea de continuidad desde la beat generation de los años cincuenta hacia la filosofía que se desprende en Easy Rider. Movimientos que deberíamos recuperar ahora y de forma urgente para seguir avanzando. Corrientes que nos ayudan a ver cómo se cuestionó ciertas formas de vida establecidas, cómo se reinventó la libertad, y cómo la duda y el cuestionamiento desde un anticonformismo inteligente ayudaron a cambiar estamentos roñosos y anquilosados en unas sociedades muy resistentes al cambio. En definitiva, un trazado y un recorrido en Harley desde la Beat Generation del 48 hasta la llamada revolución del 68. Hagámoslo: monta, cierra los ojos y arranca la moto! Todo esto desde Ibiza.

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